sábado, 12 de noviembre de 2016

Suecadas II: Visita a Kivik y Stenshuvuds Nationalpark.

Kivik, en Ósterlen, también es conocido como el paraíso sueco de las manzanas, ya que es el mayor productor de manzanas del sur de Suecia. Cada año celebran a finales de septiembre una gran feria-mercado dedicada especialmente a este producto, donde la manzana es el producto estrella y se puede hacer catas, ver cuadros realizados con manzanas, visitar fábricas, pasear entre varios puestos, ver el Jardín botánico, y para sentirnos un poco más cerca de España, catar su sidra... Este año se ha celebrado durante los días 25 y 26 de septiembre. A mediados de julio también tienen en Kivik otra gran feria dedicada a la manzana.





Aunque Kivik no son sólo manzanas. Es un pequeño pueblo costero dedicado también a la pesca con un bonito puerto en el que es posible pasear entre sus barcos, visitar y comprar en una espectacular tienda de pescados y comer en un bonito restaurante con vistas al puerto.


Hay una zona infantil cerca de la entrada del pueblo a la derecha donde los niños pueden jugar un rato, se puede ver otra zona del puerto donde no están los barcos, y dar de comer a los patos, todo rodeado de manzanos con sus características pequeñas manzanas rojas.


Otro atractivo que tiene este pequeño pueblo sueco es que en él, ya casi en la salida del pueblo, se encuentra una tumba de la Edad de Bronce con 3000 años de antigüedad, la "Tumba del Rey"que además es el mayor cementerio circular de Suecia con 75 metros de diámetro. Junto a la cual hay un pequeño riachuelo que se cruza mediante un pequeño puente de madera para llegar a una bucólica cafetería que con el buen tiempo debe ser una delicia tomar un café con ese entorno alrededor.


Justo frente a "La Tumba del Rey", cruzando la carretera que lo separa, se puede acceder a un sendero para caminar rodeado de enormes árboles al lado de la orilla del mar, hay unas vistas muy bonitas en estos días de otoño.



Con los niños se puede jugar a recoger palos, hojas de otoño, hacer carreras, jugar al escondite... y observar qué vemos en la naturaleza, contar historias mágicas que pueden suceder en esos parajes, ver los diferentes tipos de setas... Aunque mejor no tocarlas si no se entiende, como es nuestro caso.


Nosotros no llegamos a la feria de la manzana porque justo acababa de ser el fin de semana anterior, y de hecho ese día había muchas cosas cerradas en el pueblo, así que después visitar la tumba, pasear
un poco por los senderos y acercarnos a la playa, ver el puerto y los alrededores... cogimos el coche para un trayecto muy corto hasta el "Stenshuvuds Nationalpark". Como no habíamos comido , paramos en una pequeña y acogedora casa familiar que han puesto como cafetería en la que lo más normal debe ser parar a tomar su buffet de fika con café o té y barra libre de galletas y tartas caseras o pedirte una pieza de tarta extra. Aunque también es posible tomar algún bocadillo frío tradicional sueco con albóndigas, gambas o jamón y queso. Es un lugar precioso por dentro y por fuera, nuestra hija mayor decía que estábamos comiendo en un banquete real del palacio. Además la familia que lo regenta era muy agradable. Un poco más cerca del parking del Parque es posible comer en otro café-restaurante, pero ese no lo conocemos.


José, después de comerse un köttbullarsmörgås

Después de comer, aparcamos el coche y cogimos un plano con información del lugar sobre lo que puedes ver, lugares de interés, animales y plantas que puedes encontrar a lo largo de todo el parque y de los diferentes senderos marcados para caminar, clasificados en 5 colores según su duración y dificultad. Es un lugar impresionante al que seguramente volvamos en más de una ocasión, porque no pudimos recorrer más que una pequeña parte. Os dejamos aquí un enlace a la página directa del parque por si queréis planificar vuestra excursión antes de ir.


Nosotros íbamos con el carro de nuestra niña pequeña, que tiene 18 meses e iba durmiendo la siesta. Nuestra facilidad de acceso no era muy buena para llegar a todos los rincones del parque. Hay dos rutas óptimas para ir con carro o sillas de ruedas. Primero tomamos una de ellas, la ruta azul ("Sea Loop" en el mapa) que mide 1,1 km, es fácil con una duración de unos 20 minutos. Cuando llegamos a la playa bajamos a jugar porque, aunque frío, hacía un día precioso y soleado.


Nos quedamos con ganas de conocer más, así que decidimos tomar la ruta amarilla "Hällevik Loop", hasta el faro y volver. No fue posible, ya que a poco más de la mitad del camino desde la playa hasta el faro el camino se hace intransitable con el carro: es muy estrecho, con raíces de árboles y piedras por todas partes, embarrado y encharcado de las lluvias de los días previos... A eso sumamos que se oían unos gruñidos acercándose cada vez más a nuestra posición. Aunque inicial e inocentemente los confundimos con trombones y trompetas (en mitad de un parque natural, esto es Suecia, fuck yeah!) decidimos darnos la vuelta y volver a la playa. A la vuelta, nada más cruzar la puerta de un cercado, vimos un cartel que (en perfecto sueco) aconsejaba no llevar sueltos a los perros porque las vacas se podían enfadar. Como somos unos Sherlocks, atamos cabos justo a tiempo de recibir tras nosotros a una procesión de lo que hemos tenido a bien bautizar como "Chewvaccas".


Las hemos llamado así por su aspecto tan peludo y por los peculiares mugidos que constantemente hacía una de ellas para llamar al resto. Ese era el ruido que oíamos cada vez más cerca de nosotros. La idea de la banda de música en el parque natural era infinitamente más romántica, pero hemos de rendirnos ante la evidencia. Fue muy divertido y a las niñas les encantó. Nosotros nos alegramos mucho de no encontrárnoslas de frente en ese estrecho camino y poder verlas después en un sitio más amplio.


Por último bajamos de nuevo a jugar a la playa un rato, dar unas carreras, lanzar unas piedras haciendo ranas... para despedir el día y ver cómo se iba ocultando el sol. Ya cuando nos quedamos sin luz volvimos a tomar el camino accesible para carritos hasta nuestro coche y de vuelta a casa. 

No hay comentarios: